Ida de olla pasada | Ida de pinza siguiente
Muchas noches me gusta fumar antes de irme a dormir... el problema está en que en el 80% de esas veces vienen ideas para fics que me imposibilitan esa labor. Hace unos dias fue tanta la inspiración que cree 2 drabbles mas de Lucius Lebben, pero en esta oportunidad solo subiré 1, asi que los dejo con
No es precisamente mi preferida (de hecho, me agrada mas Ira) pero aun así la subo, pues desde que hice la pauta para estos drabbles la historia estaba planeada de esta manera. Ojala les guste
2.- Gula
Primer día en Hogwarts, acababa de ser seleccionada en Slytherin. Observó a su alrededor, sus compañeros eran todos tan arrogantes como el chico a su lado, un tal Argentum, que notó era serio pero bastante lindo. Luego miró a la mesa de maestros y el que sabia era su jefe de casa le llamó poderosamente la atención, algo en el era extrañamente atractivo, demasiado para su gusto. Le observó todo el tiempo que duró el aburrido discurso del director, un viejo de cabellera y barbas blancas. Durante unos segundos intercambiaron miradas, pero al cabo de poco ella desvió la propia, intimidada por los fríos ojos negros de su profesor de pociones. Esto, lejos de disgustarle, le atrajo aun mas pero su atención por el duró solo hasta que, al concluir el discurso del director, la mesa se llenó mágicamente (con todo el sentido literal de la palabra) de comida. A su alrededor habían decenas de platillos diferentes. Frente a ella hipogrifo a la naranja, ensalada de mandrágora (que tenia un extraño, pero delicioso efecto de hipersensibilidad en tu lengua) con espinacas y un platón de puré de papas. Tomó una fuente de pastas con crema y se sirvió hasta rebalsar su plato y luego lo revolvió con pavo en trocitos que le habían ofrecido de algún lado. En su costado el chico Argentum hacia gala de sus refinados modales, pero Lucius decidió que no tenia tiempo para ello, el hambre que tenía era lo único que importaba.
- Modales fuera – susurró para si misma mientras tomaba la cuchara y metía cantidades imposibles de comida en su boca. A los pocos minutos su plato estaba sin ningún rastro de los fideos, pero lleno de algo que parecía que había sido comido antes (comida árabe) y, cuando terminó de vaciarlo a los pocos segundos, coincidió con la desaparición de todas las comidas y su cordura, para que aparecieran todos los postres y la gula comió donas, pasteles de crema, bombones de chocolate con menta, helado de café y de tres leches, gelatinas, grageas de muchos sabores deliciosos (y una sabor a jabón), torta de chocolate y muchas, muchas otras cosas mas.
Su primer día en Hogwarts no lo olvidaría jamás, pues ese día, mientras se retorcía en la enfermería con dolor de barriga, aprendió una de las lecciones más importantes de su vida: nunca volvería a comer con tanta desesperación.
Primer día en Hogwarts, acababa de ser seleccionada en Slytherin. Observó a su alrededor, sus compañeros eran todos tan arrogantes como el chico a su lado, un tal Argentum, que notó era serio pero bastante lindo. Luego miró a la mesa de maestros y el que sabia era su jefe de casa le llamó poderosamente la atención, algo en el era extrañamente atractivo, demasiado para su gusto. Le observó todo el tiempo que duró el aburrido discurso del director, un viejo de cabellera y barbas blancas. Durante unos segundos intercambiaron miradas, pero al cabo de poco ella desvió la propia, intimidada por los fríos ojos negros de su profesor de pociones. Esto, lejos de disgustarle, le atrajo aun mas pero su atención por el duró solo hasta que, al concluir el discurso del director, la mesa se llenó mágicamente (con todo el sentido literal de la palabra) de comida. A su alrededor habían decenas de platillos diferentes. Frente a ella hipogrifo a la naranja, ensalada de mandrágora (que tenia un extraño, pero delicioso efecto de hipersensibilidad en tu lengua) con espinacas y un platón de puré de papas. Tomó una fuente de pastas con crema y se sirvió hasta rebalsar su plato y luego lo revolvió con pavo en trocitos que le habían ofrecido de algún lado. En su costado el chico Argentum hacia gala de sus refinados modales, pero Lucius decidió que no tenia tiempo para ello, el hambre que tenía era lo único que importaba.
- Modales fuera – susurró para si misma mientras tomaba la cuchara y metía cantidades imposibles de comida en su boca. A los pocos minutos su plato estaba sin ningún rastro de los fideos, pero lleno de algo que parecía que había sido comido antes (comida árabe) y, cuando terminó de vaciarlo a los pocos segundos, coincidió con la desaparición de todas las comidas y su cordura, para que aparecieran todos los postres y la gula comió donas, pasteles de crema, bombones de chocolate con menta, helado de café y de tres leches, gelatinas, grageas de muchos sabores deliciosos (y una sabor a jabón), torta de chocolate y muchas, muchas otras cosas mas.
Su primer día en Hogwarts no lo olvidaría jamás, pues ese día, mientras se retorcía en la enfermería con dolor de barriga, aprendió una de las lecciones más importantes de su vida: nunca volvería a comer con tanta desesperación.
No es precisamente mi preferida (de hecho, me agrada mas Ira) pero aun así la subo, pues desde que hice la pauta para estos drabbles la historia estaba planeada de esta manera. Ojala les guste
- Estúpidamente:
Indescifrable - Pretendiendo escuchar:Investigation of a citizen abo ~ Fantômas


Comments
Lucius siempre tan Lucius... y es lo unico que puedo decir xP
Que Lucius es unica xD